La despedida del vampiro
¿Cuál es el costo de nuestra vida?, ¿cuando la mañana es eterna y la noche misteriosa?, el interés cruel que juega con los hilos de la vida que acompañan a los seres humanos, la oscuridad de la noche, el cálido llamado de la sangre, el grito silencioso de una vida extinguida ¿Cuál es el costo de una vida marcada por la tragedia y la soledad?
Ahí está su cadáver ensangrentado junto a mí, tengo a nuestro hijo en brazos mientras observo tu rostro… nuestro hijo, es una lástima que no hayas podido conocerlo; los bebés de vampiro matan a sus madres cuando nacen, las destrozan por dentro, abriéndose paso entre sus entrañas y acaban así con sus vidas en medio de la sangre que los cobija por escasos meses, es la primera vez que lo veo en toda su horrorosa extensión. Ella era consciente de su trágico final que conocería cuando concibió a este niño; no la amaba, ella no me amaba, ella concedió este nacimiento porque, como ella decía, necesita liberarse de sus deudas conmigo, pero estoy seguro que ella simplemente quería desaparecer de este mundo, y quiso dejarme este niño para no dejarme tan sólo, porque sólo ella fue capaz de querer tener un hijo con un vampiro sabiendo las consecuencias de tal acto.
Fue una magnífica compañera, una gran amiga, la única persona en el mundo en quien realmente pude confiar, observo su rostro, sus ojos están entreabiertos y enrojecidos, sus cabellos humedecidos, su cuerpo inerte sobre la cama donde tuvo ese doloroso parto, despide el olor acre de la sangre, que aún sale de sus entrañas y se coagula en sus delgadas piernas, que siguen abiertas .Podría ser una visión grotesca para cualquier ser humano, pero yo no lo soy, y para mí, es una vista trágicamente poética, mi querida Luna, tu muerte es sinónimo de sacrificio, el regalo más grande que me pudiste dar, nunca sentimos el uno por el otro, ese amor puro que ambos conocemos a la perfección, no, nosotros amamos a otras personas, pero la compañía y el cariño que nos dimos fueron suficientes para apaciguar nuestra pena, y consolarnos cuando nos sentíamos solos, cuando quisiste sentir la piel del otro rozar con la tuya, me buscaste sigilosamente, y con lágrimas en nuestros ojos, expresamos ese amor que aquellos no nos concedían y debíamos contener casi todos los días, la vida es cruel con nosotros, y con tu partida, muchas cosas estarán aún más perdidas, tanto para él como para mí, la diferencia, yo tengo el recuerdo de una amistad valiosa, la prueba delo invaluable que fuiste para mí, tú me dejaste una herencia preciosa.
Dijiste que tendrías un niño, me lo dijiste en una ocasión en que una noche el alma de nuestro hijo te lo dijo en sueños, creo que lo llamaré Soran, porque ese es el nombre de tu verdadero amor, aquel que nunca más te volverá a ver. Ese es el precio que deberá pagar por renunciar a ti, y regocijarse en su miedo a verte de nuevo después de ser convertido en vampiro, siento lástima por él. Quizás le hablé de ti cuando lo vuelva a ver, porque aunque él no quiera y viva escondido del mundo exterior, voy a volver a cruzarme con él algún día.
Lentamente, te extingues entre las llamas, he incendiado este palacete contigo adentro, así es como tú y yo nos despediremos, mientras todo este lugar se esfuma contigo, yo no planeo quedarme aquí y recordar nuestra desgracia, tal vez me aleje del todo de aquí, o tal vez regrese a esta tierra en algún momento; planeo dejar a Soran en alguna parte, no vivirá conmigo, pero como su padre, siempre lo protegeré y lo amaré, no me culpes, aunque sé que ni en vida me juzgarías, por eso voy a alejarlo de esta vida llena de soledad, apartarlo del sufrimiento eterno que condena a nuestra especie, si el pudiese conocer la calidez y el regocijo de las breves emociones humanas, aunque sea por un corto lapso de tiempo, creo que podría vivir agradecido, él viviría de forma digna y tendría al menos un recuerdo puro de su vida... que será tan larga como la mía.
Está noche, la luna brilla más fuerte que nunca, haciendo honor a tu nombre, mientras todo es consumido por el fuego, este niño y yo lo dejamos todo.
Adiós, mi dulce compañera, mi gran amiga, porque eso fuimos, grandes amigos. Llevando este niño en brazos, abrazo la muerte silenciosa de la vida eterna.