Se supone que cuando escribes algo mientras escuchas una canción y te inspiras con esa misma canción,
cuentas una historia parecida a esa canción ¿ustedes entiendes? porque yo no xD. Quería inspirarme con esa
canción y contar "su historia" pero al final me salió este barullo de palabras... es por eso que en "recompensa" a esa canción que me inspiró y al final me llevó por las ramas, le pongo su título como nombre de esta pequeña historia (n.nU), también porque no se me ocurre algún otro título... pero esa es otra cosa.
Only tears
En el corazón de
una mujer resonaba una canción. Los recuerdos de su mente habían dejado de ser
claros hace mucho tiempo, el rostro de quién amó ahora era parte de un borroso
acuarela que no podía plasmar aunque lo intentara con todas sus fuerzas. Sólo lágrimas,
solo amor… una desconocida canción de amor que le resultaba dolorosa, una vieja
melodía que devolvía a su alma la nostalgia.
El agridulce
sabor de la juventud, aquel amor osado y desesperado, aquel recuerdo de una
noche de ruptura en la que ella lo dejó. Cubierta de un manto de estrellas en
la profundidad de la noche. El recuerdo de un muchacho que durante todo ese
tiempo mantuvo silencio, involuntario o intencional, que la hacía a ella como
si estuviesen intoxicándose mutuamente por dentro.
Miedo, dolor, no
sabia lo que era. El muchacho estaba ciegamente poseído por un torbellino de
calma, dejándose caer por dentro gracias quizá a alguna emoción cruel que
mantenía su verdadera conciencia distante. “¿Por qué? Lo siento… Siempre serás
la única, esa es la verdad”, era una lástima que no haya podido decirlo, debía
preguntar pero las palabras no salían, nunca salieron. Todas sus emociones
estaban destrozadas.
Un amor que sin
dejar de serlo, robaba sus pensamientos, los manipulaba, los hacía sentir repugnantes.
Desde el principio, ambos fueron un par de cobardes. Un par de cobardes que
llevaban consigo un amor que les hacía sentir aversión y miedo. Pero el
sentimiento era innegable para ambos, era tan innegable que podían pasar horas
mirando el cielo envuelto en aquel velo de oscuridad y tinieblas que traía
consigo aquella relación tan extraña.
Ellos se
separaron. Ellos siguieron viviendo.
Ellos siguieron sus vidas. Ellos envejecieron.
Él la seguía
extrañando.
Ella comenzaba a
olvidarlo.
La mujer seguía escuchando
la misma canción, múltiples veces, nunca se cansaba. Detrás de aquella melodía,
la primera letra que él escribió, la primera canción que ella recibió, porque
esa canción era un simple recuerdo. Había olvidado tantas cosas con el tiempo,
pero esa canción reflejaba el sentimiento de algo que ella perdió. El sonido de
sus pisadas resonando en el camino mientras ella se iba, “Te amo, lo siento”,
la frase fallida de aquel muchacho silencioso observando su sombra.
Ella ahora seguía
en este mundo.
Él hace mucho ya
se había ido.
Pensando en ir a
su lado.
Todo terminó como
un lejano recuerdo.
Ella a veces
tiene un sueño distinto. Él iba y tomaba su mano, en aquel cielo estrellado
ellos alzaban la vista. Su rostro no era tan lejano, podía ver una sonrisa que
no era remota.
“Te echaré de menos, aunque no pueda verte, podre
perseguir recuerdos. Es solo que… todas esas cosas que pienso de ti no quiero
compartirlas, porque quiero que sean solo mías. Mientras tú te vas… hubiera
querido contarte más cosas.”
A media noche,
ella llora mientras sueña. Viendo en
sueños su propia espalda, detrás de ella, aquel cielo que tanto le gustaba, el
deseo perdido de una estrella fugaz y detrás también estaba lo que ella tanto
amó. Ella lloró, durante mucho tiempo, ya no había miedo, solo… quería ese
rostro de vuelta.
“Soy el culpable, pero ahora, ya no hay mas cosas
tristes. Esas cosas tristes no son reales, son solo mentiras que yo invente,
porque la realidad borrará esa tristeza de toda tu mente. Cuando contenga mis
lágrimas correré a buscarte. Porque si no te encuentra en esta vida será en
otra, por ser mi culpa, por dejarte ir fácilmente ahora”
“Te amo, lo siento” se repite constantes
veces en la deteriorada memoria, como el vestigio de sus emociones puras, como
el deseo irrefrenable de un encuentro.
Ella volvió a
cerrar sus ojos.
Él en otra vida
la seguía buscando.
Su otra mitad que
ha esperado y buscado.
Después de
extrañarla tanto
Logró encontrarla
al final de una vida.
Porque ella recordó su rostro en su siguiente
vida.
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